Las empresas no encuentran personal para contratar

Trabajo sin cubrir, es otra realidad del mercado laboral español.

Empresas que no encuentran personal para cubrir las necesidades que tienen, mientras el paro sigue por las nubes.

La situación es, en mi opinión, mucho más crítica de lo que tal vez las personas desempleadas tengan en mente, ya que siendo altísimo el ínidice de desempleo y de empleo precario, según se indica, la Oficina Europea Estadística Eurostat informe del 4º Trimestre de 2014 cita una cífra mínima de 55.000 puestos de trabajo sin cubrir por falta de personal adecuado, mientras por otro lado ya hay tiempo en el que los profesionales venimos alertando de una “burbuja del emprendimiento” que hay quienes la citan como “sobredosis de empendimiento”.

Hay profesionales que coincidimos en que una de las claves básicas para el desarrollo es la formación,  y que se han hecho dejadez de responsabilidad en la gestión de los fondos económicos destinados a ello y de la calidad y de la utilidad de la formación impartida, lo que hace que la efectividad del entramado que costeamos a base de impuestos y a base de recortes en otras necesidades en las llamadas políticas activas de empleo esté en entredicho en los sectores profesionales que hemos demostrado con hechos que hay otra forma de hacer las cosas, con un 100% de efectividad, frente a niveles donde hay quienes dan cifras estimadas de que alrededor del 85% de las personas desempleadas está fuera de los circuitos formativos que puedan encauzarlas a un empleo de calidad, que entorno al 45% tiene una formación igual o inferior a la ESO, y que con una situación así, las dificultades van más allá de la sola cuestión de buscar un empleo.

A todo esto se suma el tema de las formaciones “regladas” y las “no regladas”, de las modificaciones en los planes de estudio, de la infinidad de titulaciones privadas, de cursos, de grados, máster, etc., y la cantidad de conocimiento dinámico que sale fuera de los cículos de formación “oficiales”, donde hay personas de gran preparación que por diversas circunstancias no pueden acreditar si no es mediante prueba personal, de tal manera que aún sigue habiendo empleos donde equivocadamente se plantean requisitos basados en acreditaciones formales que dificultan su cubrimiento, o donde se exigen acreditaciones que documentalmente son una cosa y “realmente” son algo muy distinto en contenido o en calidad.

A todo ésto hay que añadirle una vuelta más de tuerca, entrando en la formación “generalista” que es necesaria para algunos puestos y la formación “especialista” que es necesaria para otros, además de considerar que hay necesidad de puestos de “ideación” además de puestos de “materialización”, puestos de “organización”, de “supervisión”, de “apoyo”, de “control”, de…. donde hay que considerar también a la persona en sí misma, de tal manera que 2 personas culloperfil sea idéndico sobre una cuadrícula de las que habitualmente se manejan en infinidad de portales de empleo pueden ser diferentes como persona, hasta el punto de que una pueda ser un buen fichaje para el puesto que, casualmente, alguien ha situado en una mesa colocada sola en una oficina, y otra no soportar más de una semana una situación así considerando que es un trabajo en situación de aislamiento, de soledad,… cuando tal vez la otra lo considere un trabajo en condición de superioridad, con oficina propia, alejada del ajetreo que pudiera haber,…

Con todo lo dicho, es la profesión de RR.HH. tan clave como la de “formador” en la conexión entre las personas de forma individual y las empresas (grupos de personas) y son estas dos profesiones las que hay que potenciar y considerar para dar salida a la situación actual de desmepleo por un lado y empresas necesitadas de personal por otro. ¡Algo insostenible por mucho más tiempo!

El modelo de “trabajo” y de “empresa” y de “gestión del empleo” y de “gestión del desempleo” que tanto las personas, como las empreas, como los gobiernos nacionales, autonómicos y locales, vienen manteniendo es el principal bloqueo para el desarrollo, y las entorno a 2 millones de familias con todos sus miembros en desempleo ya no pueden más.

Casi vimos posible el llegar a los 6 millones de personas en desempleo, pero algo ha ido modificándose el escenario a nivel global consecuencia de una más o menos predecible evolución de la situación y eso nos lleva a que algo haya alguna reducción de esa cifra.

Se dice que el Servicio Público de Empleo soluciona cada año sólo un 2% aproximadamente del desempleo del país, por lo que es prioritario dejar de trabajar en líneas de acción encaminadas a elevar ese porcentaje a cifras cercanas al 100%, como ocurre con las acciones desarrolladas por empresas profesionales que se dedican a este fin social de gestión del desempleo.

En muchas ocasiones he puesto de ejemplo lo que en otros países ocurre y que sin obligación he venido desarrollando en mis 20 años de profesión: La “formación para el empleo” impartida es la adecuada para cubrir demandas reales de empleo y se imparte a personas que realmente con esa formación vayan a cubrir esas plazas de forma directa, de tal manera que se une de forma cierta la oferta y la demanda y con calidad tanto en la oferta como en la demanda, es decir, no formamos en Photoshop a una persona cuyas dotes para el diseño no son para alcanzar la profesionalidad que se le va a requerir en un puesto de diseño con Photoshop, porque no es que le falte saber manejar el programa sino que “personalmente” tiene una serie de carencias o circunstancias “para ejercer en la profesión de diseño gráfico” que hacen que en cualquier proceso de selección para un puesto de diseño gráfico que esté en manos de profesionales de los RR.HH. quede fuera, o que si cae en manos de alguien poco profesional pueda ser que cuele pero que al poco surgirá que esa persona será despedida o esa empresa afrontará una situación indeseada por la poca rentabilidad de la persona contratada.

A estas últimas palabras de “rentabilidad de la persona contratada” hay quienes me replican diciendo que las personas no han de ser tratadas como “cifras en una cuenta de resultados”, pero lo dicen desde la dejadez de que la responsabilidad que tienen de que son personas que seguramente quieren que los productos o servicios que reciban sean de la mayor calidad posible al menor precio posible para su bolsillo, etc. etc., exigencias que han de trasladarse a la empresa, es decir, al grupo de personas que desarrollan lo que acabas de adquirir de una forma tan exigente, por tanto, cada persona en su puesto de trabajo ha de ser óptima, y lo que sí hay es que hacer una conexión óptima entre persona y puesto(empresa), de ahí la ya señalada función social clave que desempeña la formación y la tarea de RR.HH.

En resumen y a la resulta de todo esto, ocurre que hay millones de personas desempleadas, miles de personas trabajando en una estructura de la adminsitración pública casi sin efectividad alguna, en manos de personas que mantienen una actitud politizada en la mayoría de los casos y obsoleta en todo su planteamiento, millones de euros desperdiciados, años de vida que jamas se recuperarán, sufrimientos que pueden evitarse y que hay quienes utilizan políticamente en su favor para mantener sus estatus social de “salvadores” mientras disfrutan de privilegios y comodidades que nadie cuestiona porque “son quienes luchan contra los malos y nos visten de buenos a sus feligreses”.

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